Día de la Bandera de Santa Cruz

✍️Por Alejandro Garzón

Hay banderas que no solo se ven: se escuchan.

Cuando la de Santa Cruz flamea, suena a viento en la estepa, a mar golpeando la costa, a pasos cansados en la escarcha al amanecer.

Suena a vida humilde y digna en una tierra que nunca regaló nada, pero que siempre estuvo dispuesta a cobijar a quien la eligiera.

En esos colores no hay un diseño cualquiera. Está el azul profundo del cielo frío e infinito que nos acompaña desde chicos, cuando mirábamos para arriba y parecía que el mundo terminaba en nuestra propia provincia.

Está el blanco de las nieves, que cubren las montañas y nos recuerdan que acá todo se conquista con esfuerzo.

Está el sol que nace detrás de los cerros, diciéndonos que incluso después de las noches más largas, siempre hay un nuevo día para pelearla.Y están las aguas que nos rodean, quietas o furiosas, enseñándonos que la vida es movimiento y resistencia.

La bandera de Santa Cruz no salió de un escritorio: salió de la memoria de un pueblo que supo convertir el viento en carácter y la distancia en identidad.

Cada pliegue habla de los que llegaron con una valija y nada más, de los que hicieron patria lejos de todo, de los que criaron hijas e hijos en casas de chapa, en barrios de ripio, confiando en que esta tierra dura también podía ser tierra de futuro.

Por eso, cuando la miro, no veo solo un símbolo oficial.

Veo las manos partidas de las y los trabajadores del petróleo, del carbón, del campo, del mar, de la ciudad.

Veo a las maestras cruzando la ciudad con frío para llegar a la escuela.

Veo a las enfermeras, a los municipales, a los estatales en general que sostienen todos los días esta provincia, aun cuando muchas veces el poder se acuerda tarde de ellos. Esta bandera nos recuerda que Santa Cruz no es solo paisaje: es historia, lucha y pertenencia. Es la forma que tiene nuestra provincia de decirnos:

“No te olvides de dónde venís, no te olvides de quién sos, no te olvides de los que estuvieron antes y de los que van a venir después.”

Que las generaciones que hoy crecen en esta tierra aprendan a mirarla con respeto y cariño. Que entiendan que amar la bandera de Santa Cruz no es repetir una fecha:

es defender sus recursos, su gente, su cultura, su memoria. Es cuidar este pedazo de mundo que nos tocó y que elegimos.

Porque esta bandera no es un trozo de tela al viento. Es un juramento silencioso entre la provincia y su pueblo.

💙 Feliz Día de la Bandera de Santa Cruz.

Que nunca nos falte el orgullo de llevarla en el corazón y la responsabilidad de honrarla con nuestros actos y vida diaria.

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