febrero 12, 2026

Siglo XXI para los patrones, siglo XIX para los trabajadores

Ayer la mayoría de las y los senadores de la Nación dieron media sanción a una reforma laboral escrita por los patrones. Una ley que nos quiere llevar al siglo XIX. Una ley pensada para que el patrón siga siendo dueño de tu fuerza de trabajo, para explotarte más y pagarte menos. Avaricia pura. Avaricia por la avaricia misma. Y lo hicieron a pesar de las movilizaciones en todo el país. Eso también hay que decirlo. Yo digo con claridad que el pueblo conoce al presidente de la Nación. Conoce, mayoritariamente, a los diputados y senadores que levantan la mano en el recinto. Pero no conocemos las caras del verdadero poder real. No conocemos a los que de verdad mandan en la Argentina y en el mundo, a los que exigen estas reformas para ganar más mientras perdemos todo. Si esta ley avanza no es solo por decisión política. Es porque hay intereses económicos gigantes detrás. Y si queremos frenarla no alcanza con declaraciones mediáticas ni con discursos tibios que suenan fuerte y después no incomodan a nadie. Hay que tocar esos intereses. Hay que golpear donde realmente duele. Con movilización sostenida, con plan de lucha serio, con acciones sindicales que afecten el bolsillo de los que empujan esta reforma. Por eso hoy, más que nunca, no podemos aflojar. Si ellos avanzan, nosotros tenemos que organizarnos más. Si ellos presionan, tenemos que responder con más fuerza colectiva. Esto no se resuelve esperando. Se resuelve peleando y organizándonos mejor.